Los PitBull, mitos y realidades

Los Pitbull, han sido desde tiempos muy anteriores a los que vivimos ahora, una raza que ha sido estigmatizada por su presunta violencia y ferocidad, pero en realidad ha sido una fama que ha dañado la reputación de un perro que es tan familiar y amigable como el que más.

Es por ello que nos atrevemos a mostrar algunas cosas que no son tan ciertas como se han comentado por años y que le han generado una mala fama:

No es cierto que esta raza de perros no pueda ser entrenada ni controlada, los pit bull, al igual que los otros animales de su misma especie, si reciben formación desde cachorros para afinar su obediencia, esto les permite llevar una vida a lado de sus dueños sin riesgos para ninguna de las 2 partes.

Es completamente falso que estos animales tienen un sistema en sus mandíbulas, mediante el cual, una vez atrapan su presa, no pueden volver abrir  su boca; esta apreciación es sólo producto del imaginario colectivo y por supuesto de la ganada fama de feroces.

Otra de las cosas que se les endosan a estos corpulentos animales  y de gran consistencia física, es que pueden atacan a sus dueños en cualquier momento, al respecto debe decirse que la agresión en cualquier perro no se puede predecir, y si atacan, ellos,  dan señales de advertencia, las cuales deben ser tomadas en cuenta, no sólo con estos, sino con todos los perros.

La ganada fama de violentos de estos perros responde más de cómo han sido criados que a su condición natural, pues ellos responden a estímulos; en cuanto a la interrogante sobre si sólo sirven para pelear, es importante decir que estos perros también se desempeñan en otro tipo de tareas como la caza, el rescate, la búsqueda, lo cual echa por tierra la afirmación de que su utilidad es solo para la pelea.

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