10 Feb 2012

El yoga es una disciplina que intenta mejorar el bienestar físico y espiritual de sus practicantes. Puede considerarse también como algo mucho más profundo, que incluye una nueva percepción del ser espiritual o la búsqueda de unión entre el hombre y Dios. Si nos quedamos con su faceta más compleja, cuesta creer cómo puede existir el yoga para perros.

Todos conocemos la inteligencia de los caninos y sus comportamientos que pueden asociarse al amor, el respeto y otros sentimientos y valores humanos. Pero no suena lógico pretender que el perro se someta a una práctica conciente para alcanzar la elevación espiritual o acercarse a una divinidad.

Lo que busca el yoga para perros (o doga, como se conoce a esta novedosa práctica a partir de la unión de los términos dog –perro en inglés– y yoga) es reducir el estrés del animal y afianzar la relación con su amo.

Los orígenes del doga no están muy claros. Una historia señala que quien pensó por primera vez en acercar el yoga a los perros fue John Taylor, un experto que brindaba clases en un gimnasio de Nueva York. Este hombre imaginó los beneficios de desarrollar una actividad física que pudieran realizar personas y mascotas en conjunto. Otra teoría, en cambio, atribuye la invención de la disciplina a Suzi Teitelman, quien habría descubierto que su Cocker Spaniel la seguía mientras realizaba sus rutinas.

En una clase de yoga para perros, el instructor debe sugerir a la persona cómo ayudar a su mascota a adoptar diferentes variaciones de las posturas típicas del yoga, algo que a los animales no les resulta demasiado complicado gracias a su plasticidad. Poco a poco, el perro comenzará a relajarse y su dueño podrá sincronizar su respiración con la del can.

El yoga para perros está recomendado para aquellos animales que son hiperactivos, tienen problemas de socialización o sufren de un trastorno de ansiedad. Si quieres comenzar esta curiosa práctica, asegúrate de no incomodar al perro porque aumentarás su nerviosismo. Por supuesto, también debes cuidar de no lastimarlo al enseñarle alguna postura.