07 Dic 2011

Creer, asegurar y sentir que los perros son extraordinarios no son cuestiones que puedan tildarse de subjetivas porque la realidad indica que, en efecto, los canes son criaturas que contribuyen, simplifican e influyen de forma positiva en la vida de cualquier ser humano.

Si bien es respetable la postura de quienes no se sienten atraídos por estas mascotas, no se puede dejar de reconocer que esta especie está compuesta por verdaderos héroes. Basados en episodios reales, uno puede advertir sin necesidad de investigar demasiado que hay en el mundo muchos ejemplares que se convierten en los ojos de sus amos invidentes sin pedir nada a cambio; otros que arriesgan su vida para salvar personas que se encuentran en peligro; grupos caninos que hacen posible el transporte en zonas heladas y hasta existen numerosos perros que mejoran la calidad de vida de millones de niños, jóvenes y adultos.

Este último conjunto es, tal vez, el más especial y emocionante de todos ya que se trata de animales que son verdaderos protagonistas de distintas acciones terapéuticas diseñadas para individuos con diversos padecimientos.

Aunque un perro no tiene la capacidad de sanar o revertir el cuadro de quien ha sido diagnosticado con depresión, autismo, parálisis cerebral, síndrome de down y/o epilepsia, la ciencia ha comprobado que sí se logran mejores resultados en los tratamientos a nivel físico y psíquico cuando se contempla como parte del plan de rehabilitación o de la terapia indicada la interacción con canes.

La tarea que asumen estos animales es de un valor inmenso, pero no todos los perros están en condiciones de servir para estos fines. En las terapias con perros se seleccionan ejemplares con temperamentos especiales para evitar, por ejemplo, eventuales situaciones de estrés en ellos o reacciones violentas. Por eso, la mayoría de los especialistas que ofrecen terapias asistidas con perros se vuelcan por los Golden Retriever.

Cuando se apuesta por esta opción para ayudar a quienes, por distintos motivos, no están en condiciones de valerse por sí mismos o experimentan inconvenientes para desenvolverse en la sociedad o relacionarse con su entorno, se pueden notar beneficios relacionados a la disminución de la timidez, a la predisposición hacia la socialización, al bienestar emocional, a la reducción de la presión arterial y al incremento de la motivación.

Sin dudas, las terapias que confían en los efectos estimulantes de la presencia canina ofrecen una razón más para confirmar que los perros son, simplemente, criaturas maravillosas que merecen todo el respeto y amor por parte del hombre.