En distintas etapas de su vida, y por diversas razones, un perro puede padecer múltiples trastornos y enfermedades que afecten su bienestar y que, incluso, pongan en riesgo su vida, por eso es importante que todo amo esté informado y sepa advertir de inmediato cualquier anomalía.
Si bien resulta complicado enumerar los síntomas característicos de cada dolencia canina y en todos los casos debe ser un veterinario el encargado de realizar los diagnósticos y recomendar el tratamiento correspondiente, en esta ocasión describiremos algunos cuadros anormales para que ustedes puedan reaccionar con tranquilidad y actuar como corresponde si los observan en sus mascotas.
Claro que no es cuestión de alarmarse ante el primer estornudo o vómito, pero es preferible mantenerse siempre en alerta y supervisar a diario su estado corporal así como su conducta. Además, al criar a un animal conviene recordar que uno no puede librar a su compañero de las enfermedades, pero sí puede ayudarlo a crecer sano y fuerte a través de una dieta equilibrada, cuidados cotidianos y controles médicos.
En un cachorro, por ejemplo, no es extraño notar episodios de descompostura o alguna tos. Al respecto, hay que decir que no hay por qué sobresaltarse ante casos esporádicos, pero sí hay que consultar con un profesional si estos signos se repiten o están acompañados por un decaimiento general, falta de apetito, quejidos y/o apatía, entre otras anomalías.
Asimismo, siempre que se sospeche un desorden en la salud del amado canino, cualquiera sea la edad y el sexo de éste, hay que prestar atención a su pelaje, ya que suele perder brillo y debilitarse hasta caerse en grandes cantidades.
La fiebre, la inflamación de alguna parte de su cuerpo, la cojera sostenida en el tiempo, la mucosidad, el exceso de sed, las hemorragias y la pérdida abrupta de peso son, además de los mencionados líneas arriba, síntomas que no se pueden ignorar cuando se convive con un perro ya que pueden ser manifestaciones de problemas graves que, controlados a tiempo, pueden ser revertidos incluso sin dejar secuelas en el ejemplar afectado.