La rabia canina es una enfermedad peligrosa, presente en las distintas partes del mundo, y de fácil contagio. Debemos tener en cuenta además, que la rabia no sólo se transmite entre perros, sino entre todos los mamíferos, incluido el hombre. Esta enfermedad, que ataca principalmente a los perros, es frecuente en otros animales como los gatos, los mapaches, los murciélagos, los lobos, y los zorros.
La forma de luchar contra esta enfermedad es por medio de la prevención, por lo cual se es necesario vacunar a todos los perros contra esta enfermedad. Una vez adquirida, muchas veces es demasiado tarde, y el animal muere; son pocas las ocasiones en las que los perros logran sobrevivir a la rabia. Debemos tener en cuenta que no existe un tratamiento efectivo o eficaz contra esta enfermedad, y es por ello que la prevención es tan importante.
¿Cómo se contagia la rabia canina? Esta enfermedad se transfiere por la saliva de un perro infectado, pues ésta contiene al virus. Es decir, si un perro enfermo muerde a uno sano, ambos pasarán a estar enfermos; otra posibilidad de contagio es por el contacto de manera directa de las mucosas o heridas de un perro sano, con la saliva de uno enfermo.
El comienzo de los síntomas sucede generalmente entre las 3 y 8 semanas luego del contagio; aunque en raros casos la incubación del virus se puede prolongar hasta 5 o 6 meses. Muchos síntomas de la rabia están asociados al comportamiento del perro.
Existen tres etapas o fases de la rabia canina: fase prodrómica, fase furiosa, y fase paralítica. Durante la fase prodrómica los reflejos del perro son más lentos de lo normal, y sube su temperatura corporal, además el perro se muestra con mucha ansiedad, y asustadizo o receloso; si esto sucede quizás debamos revisar si el perro tiene alguna mordedura en el cuerpo, pues podría haber sido mordido por un perro enfermo. En la etapa furiosa el perro se vuelve irritable y se comporta de manera extraña, puede tener convulsiones, duerme poco, se vuelve muy sensible a los estímulos tanto visuales como auditivos, y muerde cualquier cosa. La etapa paralítica no siempre aparece, y puede producirse luego de la etapa prodrómica, o de la fase furiosa; la parálisis afecta primero a los músculos del cuello y la cabeza, y luego se vuelve una parálisis general, lo que lleva en todos los casos a la muerte.