02 Ene 2012

Uno puede pasear a su mascota dos o tres veces por día, proporcionarle un lugar cómodo y agradable para dormir, alimentar al animal como corresponde, mantenerlo limpio y tener su salud supervisada por un veterinario de confianza pero, aún así, no hay garantías de tener un perro libre de problemas. No hay que olvidarse que hay muchos factores que atentan contra el bienestar canino y uno debe estar siempre preparado para enfrentarlos.

De convivir con un ejemplar de la familia perruna, por ejemplo, habrá que resignarse a la posibilidad de que, en algún momento, hagan su ingreso al hogar las pequeñas, ágiles y fastidiosas pulgas, unos organismos que se alimentan de la sangre de sus huéspedes.

Además de generar picazón y causar irritación, estos parásitos pueden transmitir diversas enfermedades, razón por la cual es fundamental eliminarlos lo más rápido que sea posible. En este sentido, hay que decir que no es suficiente con aplicarle un producto químico al animal, colocarle un collar pulguicida o bañarlo con champúes capaces de matar a las pulgas: para erradicarlas por completo se debe desinfectar toda la casa, incluso el jardín.

En el mercado existen múltiples alternativas eficaces para deshacerse de las pulgas pero, aún cuando se esté dispuesto a limpiar toda la vivienda, es necesario que se mantenga controlado al animal.

Por rascarse con frecuencia y hasta con desesperación por la presencia de las pulgas, los perros pueden provocarse lastimaduras que a veces sangran y se convierten en disparadores de infecciones. Además, si son de piel sensible o tienen alergias, pueden desarrollar la dermatitis alérgica por picadura de pulga, todos inconvenientes que debe evaluar un profesional para aconsejar el tratamiento a seguir.

Más allá de todas estas consecuencias, no hay que dramatizar: si nuestro perro tiene pulgas (algo muy común y que nada tiene que ver con la higiene de la mascota) en vez de lamentarnos y obsesionarnos con la revisación diaria del animal hay que evaluar si existen en su cuerpo lastimaduras y, en base a eso, consultar con un veterinario. Si se comprueba la presencia de pulgas pero no hay signos que ameriten preocupación, con sólo adquirir un producto que ayude a eliminarlas y proceder a la desinfección del hogar se podrá dar batalla a estos pequeños y molestos seres.