29 Feb 2012

Las celebraciones populares suelen incluir, en todos los rincones del mundo, shows de fuegos artificiales, una costumbre que cautiva por el impacto visual de la pirotecnia pero que genera más inconvenientes que efectos positivos.

Embellecer el cielo con luces de colores que explotan en el aire e iluminan todo mientras se desintegran en el aire es una actividad que entusiasma a chicos y grandes, pero que expone a peligros tanto a quien se encarga de comprar y encender esos fuegos como a todos los que se encuentran visualizando el espectáculo. Incluso, muchas veces son los testigos involuntarios de ese show de pirotecnia los que terminan afectados por esas explosiones coloridas.

Antes de querer manipular pirotecnia con la excusa de festejar algo, por lo tanto, deberías pensar los riesgos que suponen los fuegos artificiales y todo el mal que se puede causar con ellos.

Demás está repasar todo lo que sufren los animales cuando el ser humano juega con esos dispositivos extraños para toda mascota que, para ellas, nada tienen de agradable. Si convivís con un perro, seguramente sabrás a qué nos referimos, pero a fin de crear conciencia al respecto y alertar a amos inexpertos, a continuación haremos referencia a cómo afectan los fuegos de artificio a los canes.

En primer lugar, hay que decir que el ruido ensordecedor y continuado de la pirotecnia que a nosotros nos puede asustar si nos toma desprevenidos, a los perros les provoca nerviosismo y hasta los puede llevar a alejarse del hogar producto del sobresalto y su impulso a escapar del peligro. Si están solos en su hogar mientras su oido recibe esos poderosos sonidos, el cuadro empeora y el estrés es mayor ya que se asustan, están alterados y la soledad del entorno los desorienta.

Por supuesto, además del ruido los perros pueden sufrir quemaduras o lesiones de diversa gravedad si, por curiosidad o un mal cálculo, se exponen de algún u otro modo a la pirotecnia.

Para las mascotas, los fuegos artificiales no suponen ningún espectáculo ni son generadores de alegría: al contrario, los perturban, los impulsan a permanecer escondidos y atentan contra su bienestar.

Si querés a tu perro y no deseás hacerle daño, entonces, resigná tu pasión por los fuegos artificiales: después de todo, mantenerte al margen de esa costumbre extendida a nivel mundial te evitará disgustos derivados de accidentes vinculados a la pirotecnia.