06 Feb 2013

Si has adoptado un cachorro pero estás preocupada/o porque notas que no aumenta de peso ni incrementa su tamaño, seguramente busques en textos como éste respuestas a tus interrogantes o datos que alivien tus preocupaciones. Por eso, hoy hemos querido abordar el asunto desde este espacio a fin de asesorar, informar y contribuir a la formación de amos responsables y comprometidos con el cuidado de sus mascotas.

En primer lugar, es necesario que tengas siempre presente que cuando hay síntomas que demuestran que algo no está bien en la salud del animal (cualquiera sea su especie) lo más adecuado es llevar al ejemplar a un consultorio veterinario. Uno puede leer y aprender mucho sobre enfermedades o comportamientos caninos, pero ningún sitio de Internet ni las asistencias online de especialistas están en condiciones de informar, aún cuando describas el panorama con exactitud, qué tiene un animal en particular y, mucho menos, de recomendar un tratamiento. En todos los casos, lo más seguro es acudir a un veterinario.

Claro que, si la idea es recopilar referencias o información para una investigación o bien para orientarse respecto a un perro que no se desarrolla con normalidad, sí es válida la intención de averiguar sobre el tema apelando a libros, foros y/o blogs.

Un perro, dicen los expertos en cuestiones de salud canina, puede presentar dificultades para crecer debido a una enfermedad (que puede, o no, ser de carácter congénito), a la existencia de parásitos o a una dieta deficiente. Cuando el alimento no es adecuado o resulta insuficiente (y el ejemplar, además de no crecer, presenta signos como la caída considerable de pelo o problemas óseos), es usual que se le recomiende la ingesta de un suplemento de vitaminas.

Antes de alarmarte por la posibilidad de que tu mascota no crezca, tené en cuenta que, al igual que ocurre con los humanos, no todos los perros se desarrollan en los mismos plazos o adquieren tamaños determinados. Si tenés dudas en relación al estado de tu compañero de cuatro patas, lo mejor que podés hacer es pedirle a un veterinario que lo examine y evalúe el cuadro: de este modo, te evitarás preocupaciones y podrás ayudar a tu mascota a recuperar su bienestar sin exponerlo a pérdidas de tiempo o a diagnósticos errados.