25 jul 2012

No hace falta investigar ni caminar mucho para tomar conciencia de que, a diario, numerosas mascotas se extravían. No importa en qué lugar del mundo vivamos: es común que en cercanías de nuestros hogares encontremos perros que por su aspecto llevan a suponer que se han perdido o bien que hallemos carteles pegados a postes o paredes donde se informan las características del ejemplar buscado por su familia.

Una mascota puede perderse por descuido de su amo (al dejar, por ejemplo, la puerta de la casa abierta) o bien como consecuencia de una travesura o reacción que los lleva a escapar aún en ausencia del dueño (en el marco de un robo, por citar un caso posible). Cualquiera sea la razón que desemboque en el extravío, puede decirse que esta situación siempre genera desesperación e impotencia en quienes convivían con el animal en cuestión.

Una vez advertida la ausencia del integrante canino, se suele repetir siempre el mismo procedimiento: salir a recorrer las inmediaciones del lugar donde se le perdió el rastro, preguntar a vecinos si han visto al perro, dar aviso a refugios cercanos y, por supuesto, la impresión de panfletos con una foto y/o descripción de la mascota junto a un número de contacto. En ciertos casos se ofrece recompensa, pero todos apelan a la buena fe de la gente para poder recuperar a su perro.

Ahora bien, ¿qué puede hacer uno frente a la difícil realidad de los perros perdidos? Como primer punto, es valiosa la costumbre de prestar atención a los avisos y carteles sobre animales extraviados. Si uno toma conocimiento de la pérdida de una mascota podrá reconocer al ejemplar si éste se cruza en su camino.

Asimismo, no ser indiferente con lo que ocurre alrededor también es una buena acción que puede tener excelentes resultados. Albergar en el propio hogar a un animal (sea o no de raza y que no parezca ser callejero) o conducirlo hasta un refugio para luego consultar si alguien busca a un animal de sus características es otro modo de colaborar con aquellos que han perdido a sus compañeros caninos.

Aunque estemos seguros de nuestra responsabilidad como amos, nunca cometamos el error de pensar que nuestro perro jamás podría extraviarse y comprometámosnos con la causa. Seamos honestos, sinceros y reconozcamos que si, por alguna razón, el día de mañana somos nosotros los que buscamos con desesperación una mascota nos gustaría que alguien nos ayude a reencontrarnos con ella… ¿o no?