El perro sin pedigrí que posee características de dos o más clases de razas o desciende de animales callejeros se conoce a nivel general con el nombre de perro mestizo, aunque según la región del mundo donde se los mencione también se los define como perros sato, perros callejeros, criollos o perros runas, por citar algunos ejemplos.
Aunque estos ejemplares son capaces de dar el mismo amor que aquellas mascotas que pertenecen al selecto grupo de “perros de raza o con pedigrí”, muchas veces estas criaturas sufren desprecios humanos.
A diferencia de los que pertenecen a alguna casta específica o tienen ascendencia identificada, los mestizos no nacen en criaderos ni son comercializados, sino que por lo general son encontrados en alguna calle o, si han sido rescatados, viven en algún refugio.
A estos mestizos o callejeritos, numerosas almas humanas sensibles los adoptan aunque no sean cachorros y los suman a su hogar sin necesidad de abonar una determinada suma de dinero, tal como sucede cuando alguien desea transformarse en amo de un perro de raza.
Tal vez, por no tener acceso a un techo y a una alimentación digna, muchos mestizos tengan una apariencia fea o luzcan enfermos, una condición que lleva a ciertos individuos a ignorarlos o a quererlos lejos, pero hay que tener en cuenta que si se los adopta y uno se encarga de alimentarlos, cuidarlos, proporcionarles afecto e higienizarlos el panorama cambia por completo y pueden llegar a ser los animales más bellos del planeta.
Si sentís amor por las mascotas y estás por elegir un perro para convertirlo en parte de tu familia no lo dudes: visitá refugios y/o prestá atención a las zonas cercanas a tu hogar y dale la oportunidad a algún mestizo de ser feliz y de demostrar que ellos pueden ser tan o más fieles que sus parientes de raza.