No tendrán el don del habla, pero los perros son animales dotados con una gran inteligencia que ellos saben utilizar para beneficio propio y que se potencia si el amo educa a su mascota de forma correcta.
La inteligencia canina jamás puede medirse tal como se evalúa en un ser humano por razones obvias, pero eso no quiere decir que sea inferior a la de los hombres: simplemente, son distintas.
Sí lo que se puede hacer es establecer una especie de ránking entre distintas razas que permita distinguir a las castas más brillantes a nivel mental. Se dice, a nivel general, que el border collie, el caniche, el pastor alemán, el golden retriever y el doberman son los más inteligentes, pero jamás se debe subestimar a un can porque a veces no hace falta pertenecer a un selecto grupo inventado por la humanidad para demostrar superioridad mental.
Cabe destacar que por un lado existe la llamada inteligencia instintiva (vinculada con la genética de cada ejemplar), por otro aparece la inteligencia adaptativa (aquella que le permite reaccionar con lógica ante un cierto estímulo) y, en un tercer lugar, queda la inteligencia de obediencia. Ante estas estructuras, es posible llegar a la conclusión de que frente a los perros tal vez lo más acertado no sea comparar entre más o menos inteligentes, sino clasificarlos según su mayor o menor predisposición hacia el aprendizaje.
Una mascota puede ser poseedora de una gran inteligencia, pero si tiene un temperamento rebelde y una actitud desafiante o caprichosa, inútil será todo entrenamiento porque sólo aprenderá y obedecerá órdenes siempre y cuando ella misma lo disponga.
Asimismo, se puede comprobar que el perro es una criatura inteligente con sólo hacer un repaso por casos resonantes que fueron noticia a escala internacional por las extraordinarias acciones caninas. Sin inteligencia, por ejemplo, ¿cómo podría un perro advertir que un ejemplar de su especie está en peligro y buscar ayuda o, en su defecto, tratar de resolver él solo el inconveniente? ¿cómo podría asumir durante toda su vida la enorme responsabilidad de ser los ojos de una persona no vidente y ayudarla a desplazarse por una ciudad? ¿cómo haría para reflejar vergüenza cuando siente que ha actuado mal o cómo podría llegar a entender que está frente a una situación inusual que le exige actos heroicos como el de sacar a su dueño de una casa en llamas?
Sin duda, la naturaleza le ha dado a los canes una gran inteligencia. Basta con observar sus modos de actuar y analizar sus reacciones para convencerse de que esta especie es muy vivaz.