06 Ene 2012

Así como el ser humano evidencia signos de cansancio cuando se esfuerza demasiado o asume más responsabilidades de las que puede tomar, los perros también pueden llegar a fatigarse.

Gastar mucha energía en poco tiempo, no poder conciliar el sueño por un tiempo considerable o tener debilidad nutricional pueden ser causas que disparen el cansancio en ejemplares caninos de cualquier raza, tamaño y edad.

Si bien advertir en un primer momento que nuestro perro está extenuado no debería ser motivo de preocupación, es conveniente prestar atención de forma periódica al estado general de la mascota para llevar un control de reacciones y actitudes.

Por supuesto, si has paseado con tu perro por el parque, has jugado con él durante largos minutos que lo obligaron a mantenerse en movimiento constante o si tu compañero ha ladrado sin parar por un tiempo considerable, no puedes pretender que el animal se muestre fresco, rozagante y lleno de energía.

Distinto es si el desánimo, el letargo y el desgano se repiten o se conjugan con otros síntomas y no existen razones aparentes para que el perro esté así. De ocurrir esto, se debe plantear la inquietud a un veterinario para que, tras examinar al afectado y realizarle los estudios correspondientes, pueda darnos un diagnóstico preciso y recomendarnos los pasos a seguir para devolverle la vitalidad a nuestra amada mascota.

Hay que tener en cuenta que la anemia, el sobrepeso, la carencia de ciertos nutrientes y el hipotiroidismo pueden ser desórdenes que ocasionen cansancio en los perros.

Claro que, antes de preocuparte por demás y llenarte de pensamientos negativos que sólo te provocan un estado de nerviosismo y multiplican tus miedos, debes recordar que el cansancio sólo puede deberse a un gasto excesivo de energía. Después de todo, nosotros no consultamos al médico ni padecemos una enfermedad cada vez que nuestro cuerpo llega a su límite y nos exige dormir para reponer energía, ¿no?