El terrier escocés, también conocido como ‘scottie’, es un perro pequeño pero de cuerpo musculoso y robusto que nació en Escocia a principios del siglo XVIII. Por ese entonces, a estas criaturas que hoy alegran la vida de numerosas personas alrededor del mundo se las destinaba a la búsqueda de tejones en las montañas del territorio escocés.
Acerca de su estructura corporal se puede decir que se trata de un animal más largo que alto que posee patas cortas, pecho profundo, ojos oscuros y almendrados, orejas pequeñas y puntiagudas (las cuales nunca deben ser cortadas), manto largo de textura dura (cuyo color puede oscilar entre varias tonalidades de gris, castaño y negro) y cola mediana y mantenida en alto (en otros tiempos, los dueños tiraban de sus fuertes colas para rescatarlos de los pozos que ellos mismos cavaban para hallar a sus presas).
Aunque todo depende del tipo de vida que tengan junto a sus dueños, los registros dan cuenta de que los terrier escoceses pueden llegar en buenas condiciones generales hasta los doce o catorce años de edad.
Otros datos interesantes sobre esta casta de tradición centenaria que se caracteriza por su fuerte personalidad, su espíritu activo, su perfil rebelde, su humor estable y su inteligencia:
- El terrier escocés tiene una gran resistencia a las enfermedades, pero tiene tendencia a sufrir problemas de tiroides y algunas alergias.
- No es de ladrar mucho y requiere poco ejercicio para gastar energía. Aún así, no es recomendable criarlo en departamentos o casas muy pequeñas debido a que suele ser muy inquieto y estar activo durante largos periodos.
- Estas mascotas son algo caprichosas y pocas veces son obedientes, razón por la cual hay que educarlo desde pequeño y ser firme con las órdenes para demostrarle hasta donde debe llegar con su accionar.
- Si bien lo habitual es que las camadas sean de entre cinco y seis cachorros, existen antecedentes de camadas de más de diez perritos.
- Los machos pesan entre ocho y diez kilogramos y miden entre 25 y 28 centímetros a la cruz. Las hembras, como siempre sucede, son más pequeñas: su peso llega hasta los nueve kilogramos y su altura oscila entre los 23 y los 26 centímetros.