En Mundo Perro ya hemos ofrecido en otra oportunidad información sobre las razas caninas de tipo terrier (un conjunto integrado por ejemplares de castas emparentadas entre sí que se caracterizan por sus pequeñas dimensiones y su temperamento enérgico), por eso en esta ocasión evitaremos las generalidades y haremos foco en las particularidades de un perro específico, el terrier australiano.
Esta clase de mascota es robusta, posee extremidades cortas y cuerpo alargado. Por lo general, como todo terrier, se impone con su temperamento fuerte y suele mostrarse activa y alerta. De todos modos, es muy dócil e inteligente, dos condiciones que permiten educarlo sin mayores inconvenientes para que la convivencia con el entorno familiar no resulte conflictiva.
Como estos animales son fruto de múltiples cruzamientos entre yorkshire, cairn y dandie dinmont, entre otras razas terrier, hoy en día su apariencia es similar a la de los populares yorkshire terrier y numerosas personas confunden a simple vista a estas dos razas.
Al respecto, hay que decir que más allá de haber heredado y exhibir detalles exclusivos de otras castas, el terrier australiano, descendiente de terriers ingleses pero desarrollado en Australia a lo largo de varios años, es un animal con identidad propia que en principio fue destinado a la caza de ratas y conejos y en la actualidad es valorado como perro de compañía.
Por su contextura física pequeña, por ser fácil de educar y de cuidar (basta con cepillados frecuentes para mantener su pelaje en buenas condiciones, una alimentación saludable y algo de ejercicio diario para que pueda gastar su energía), por mostrarse afectuoso y atento con su amo y por su gran poder de adaptación a distintas clases de personas y ámbitos, el terrier australiano es ideal como compañero de ancianos y/o para ser adoptado por familias que no cuentan en sus hogares con demasiado espacio físico.