25 Jul 2011

Los perros que pertenecen a la raza conocida como American Pit Bull Terrier gozan de una gran popularidad a nivel internacional, pero lamentablemente su fama no los beneficia y hasta les origina varios detractores.

Según varios medios de comunicación, estos animales son parte de las denominadas castas peligrosas porque suelen atacar y hasta causarle la muerte a muchos seres humanos, un dato que desde este espacio intentaremos explicar para generar conciencia social y para, de alguna manera, limpiar la imagen de estas mascotas de aspecto impactante y bellos sentimientos.

Si bien puede ocurrir que un ejemplar de la familia de los Pit Bull ataque a un individuo de cualquier edad, no es cierto que estos canes sean asesinos. En todo caso, si producto de sus mordidas alguien muere (una fatalidad que también puede ocurrir con otras razas), habría que dirigir la atención hacia el amo ya que él es el único responsable por ser quien educó, socializó (o no) y/o fomentó la agresividad canina y no tomó los recaudos necesarios como para evitar el contacto del animal con extraños.

El Pit Bull no premedita su accionar pero sí actúa en función de lo que le dicta su instinto. Estas criaturas de talla mediana con gran fortaleza corporal, mandíbulas poderosas y una energía extraordinaria son completamente leales y fieles a sus dueños, por eso muchas veces se arrojan contra los desconocidos, sólo por considerarlos potenciales amenazas hacia aquellos que ellos desean proteger.

De todos modos, si se los sociabiliza de forma adecuada, se los mantiene en buenas condiciones, se los contiene con afecto constante y se les imponen reglas con firmeza pero sin violencia, estos perros de mirada penetrante, cuello musculoso, huesos macizos y energía inagotable pueden llegar a demostrar que son inteligentes, juguetones y extremadamente nobles.

A la hora de buscar una mascota para agrandar la familia, uno es libre de elegir la especie y las particularidades del animal que desea adoptar, pero siempre conviene informarse bien y guiarse por vivencias de terceros para evitar, por ejemplo, privarse de la experiencia de convivir con un Pit Bull, un perro que es capaz de demostrar que detras de una apariencia poderosa se esconde una mascota tan vulnerable y leal como cualquier otra.