Entre todas las razas de perro reconocidas a nivel internacional se encuentra una de origen español que se conoce, a nivel general, bajo el nombre de Pastor Vasco. Esta casta, de la cual existen dos variedades (Gorbeiakoa e Iletsua), se denomina de modo oficial Euskal Artzain Txakurra, tal como la aceptó en junio de 1995 la Real Sociedad Canina de España.
Tradicionalmente, a este grupo de animales se lo utilizó para tareas de pastoreo y protección del ganado, aunque hoy en día numerosas personas las eligen como mascotas aún cuando no vivan en el campo ni se dediquen a tareas ganaderas.
El Pastor Vasco es un perro con una esperanza de vida estipulada entre los once y los trece años que necesita disponer de una superficie amplia al aire libre para poder gastar energía. Quienes se dedican a criar esta clase de ejemplares recomiendan proporcionarle a diario opciones de juego o actividades intensas que lo mantengan activo y entretenido.
Sobre el iletsua, se puede decir que es un animal fiel que suele establecer con su amo un vínculo estrecho aunque ello no lo libra de evidenciar una clara conducta territorial. En relación a sus particularidades físicas, se puede destacar que sus extremidades son fuertes, que su cuerpo está cubierto por un manto de capas rubias de aspecto rubio y medianamente largas y que los machos suelen alcanzar una altura de 63 centímetros y un peso de entre 18 y 33 kilogramos. En las hembras, el tamaño suele rondar los 58 centímetros y la balanza pocas veces marca más allá de los 30 kilogramos.
Por su parte, el gorbeiakoa posee apariencia alargada, una capa “rojilla”, un hocico fino, pelaje de textura suave y una cabeza de forma piramidal. Esta variedad, aseguran aquellos que conocen de cerca a estos ejemplares, es más sociable y su temperamento es más equilibrado en relación a los otros pastores vascos.
Como resulta evidente, se trata de una raza interesante y digna de ser tenida en cuenta por los amantes de los animales, aunque sólo se recomienda su adopción si se está en condiciones de ofrecerle a cada uno de estos ejemplares el espacio y los cuidados suficientes (dieta adecuada, cepillados regulares para remover los pelos muertos y actividad constante) para que ellos puedan desarrollarse con total normalidad.