Ponen sus vidas al servicio de su amo. Están a disposición de su dueño las veinticuatro horas todos los días del año, sin importar si es un sábado, domingo o feriado (festivo). Asumen la responsabilidad de acompañar y guiar a todo momento a una persona invidente que depende de él para desplazarse sin riesgos a sufrir golpes, choques o caídas… ¿Cómo no respetar, admirar y querer a un perro lazarillo, si desarrolla la noble función de ser los ojos de su amo?
Así como hay perros de compañía, perros de caza y perros guardianes, también hay perros guía o lazarillos que desde cachorros son adiestrados para poder ayudar a individuos ciegos a trasladarse con seguridad.
Si bien pueden compartir momentos entretenidos junto a su amo, estos perros no pueden darse el lujo de jugar cuando sienten ganas. Tampoco se relacionan con otros ejemplares de su especie ni les está permitido disfrutar las caricias de alguien extraño. Su misión es, de alguna manera, trabajar para que los discapacitados visuales puedan llevar una vida lo más normal posible.
Cuando uno conoce la tarea que desarrollan estas mascotas y/o las ve en acción, no puede más que sentir ternura, amor, admiración y respeto por ellas. De todos modos, para no entorpecer su labor y poner en riesgo tanto a estos perros como a sus amos es necesario controlar siempre el impulso de querer jugar, saludar o llenar de mimos a un perro lazarillo.
Los expertos recomiendan que cuando un perro lazarillo se cruza en el camino de alguien, éste evite darle indicaciones o lo llame para captar su atención. Aunque se trate de un perro, no se los debe subestimar nunca porque ellos se orientan bien y saben cómo resolver los obstáculos que se le presentan: han sido preparados mucho tiempo para eso.
Asimismo, se debe evitar el ofrecimiento de comida (si bien es un gesto noble, estos animales sólo tienen que establecer vínculos con su amo) y no saludarlos o jugarles sin antes consultar con su dueño. Otro punto a tener en cuenta: jamás tires de su correa o arnés porque es un rol exclusivo de la persona a guiar.
De querer contribuir con él, en cambio, se le puede ceder el paso y/o dejar su camino lo más despejado de obstáculos posible, tratar de no asustarlo. En caso de viajar en algún transporte público, ofrecerle una ubicación cómoda donde él y su amo puedan permanecer sin riesgos a sufrir accidentes.