11 Nov 2011

Imposible ver una imagen de un dogo de Burdeos y no sentir deseos de conocer los orígenes y características de esta raza compuesta por ejemplares que, por su belleza corporal y apariencia fuerte, despiertan admiración y respeto.

Se trata de un perro de origen francés que se distingue por su musculatura, su condición atlética, su agilidad y su capacidad para imponerse con sólo dejarse ver. Tales particularidades han hecho de él un animal destinado al combate, la caza mayor y a la vigilancia, aunque por lo general no es agresivo y suele ser muy afectuoso con su amo.

Quienes lo eligen como mascota guardiana valoran de él su perfil tranquilo, su espíritu equilibrado, su paciencia, su lealtad y su valor para brindarle protección a su entorno sin necesidad de apelar al ataque como primera opción.

El dogo de Burdeos, además de tener huesos fuertes y mandíbulas poderosas, posee un pelaje corto que resulta suave al tacto. Al respecto se puede destacar que el manto siempre está dentro de la gama de los leonados, aunque se aceptan manchas blancas si éstas no son de grandes dimensiones y se localizan en la zona del pecho y los pies.

Los machos de este grupo suelen medir entre 60 y 70 centímetros, mientras que el tamaño de las hembras oscila entre los 58 y los 68 centímetros a la cruz. Sobre el peso, hay que decir que, de acuerdo a los criadores de estos bellos perros, las marcas fluctúan entre los 45 y los 50 kilogramos como mínimo según el sexo de cada ejemplar.

Hay que tener en cuenta que el dogo de Burdeos es un perro que sufre bastante la soledad y necesita gastar energía a diario, por lo que se recomienda ofrecerle alternativas de juego y una vivienda con espacio suficiente para que él pueda desplazarse con comodidad y mantenerse entretenido cuando los integrantes del hogar están lejos de él.