21 Nov 2011

La adopción de un ejemplar canino puede estar motivada por un deseo personal de vivir acompañado por una mascota, por las ganas de brindarle protección y amor a un animal o por la necesidad de tener un perro guardián. Si esta última opción es el caso de ustedes, no dejen de leer los párrafos siguientes ya que en ellos hallarán datos de interés sobre el dogo canario, una raza a tener en cuenta si se busca protección.

El dogo canario, también llamado presa canario, es un perro originado en territorio español que se caracteriza por tener un tamaño entre mediano y grande; estructura corporal fuerte; apariencia rústica; temperamento equilibrado y por adaptarse muy bien tanto al entorno que se le ofrece como a los integrantes de su familia.

Entre las ventajas que se le reconoce a esta atractiva raza apta para guardia, defensa y caza mayor se pueden citar su valentía, su actitud cariñosa y fiel hacia todos los miembros de su hogar, su capacidad de soportar sin inconvenientes los cambios climáticos y su costumbre de ladrar sólo cuando es necesario.

Los dogos canarios machos miden alrededor de 65 centímetros y pesan entre 45 y 57 kilogramos, mientras que las hembras miden entre 57 y 62 centímetros y alcanzan un peso de entre 40 y 50 kilogramos. Ambos llevan un manto corto de color atigrado (las variantes de su pelo incluyen la tonalidad arena, leonada y negra acollarados o calzados en blanco) y no suelen padecer problemas de piel.

Gracias a su genética y a las particularidades de esta raza, criar a un dogo canario no exige esfuerzos diferentes a los de la convivencia con cualquier otro perro: con una dieta equilibrada, cariño, ejercicio diario, medidas de higiene y controles veterinarios esporádicos se puede disfrutar de un dogo canario sano, alegre y en buenas condiciones generales.