Si les agradan los perros y sienten deseos de sumar a su hogar un ejemplar que no ocupe demasiado espacio, tenga temperamento alegre, no pierda pelo y sea de apariencia simpática, tal vez este artículo inspirado en las características del Boston Terrier les permita descubrir una raza digna de tener en cuenta a la hora de adoptar una mascota.
El Boston Terrier nació a fines del siglo XIX en Norteamérica por la cruza entre canes de combate y diversas clases de terrier. El experimento, como resaltan los criadores y amantes de esta casta, ha sido un animal de carácter firme (en ocasiones, algo terco pero siempre cariñoso y juguetón), poco ladrador, andar arrogante y composición atlética que se ha ganado el mote de “pequeño gentleman americano”.
Estos hermosos perros de color blanco y negro que llaman la atención por tener orejas bien notorias que lo hacen asemejarse a las figuras de los murciélagos tienen un promedio de vida aproximado de doce años y suelen gozar de buena salud, aunque tiene tendencia a padecer problemas congénitos relacionados a la sordera y a las cataratas, por citar algunos inconvenientes.
Para satisfacción de sus amos, es una mascota fácil de mantener porque ya de por sí es higiénico y al tener pelo corto no exige demasiados cuidados. Para garantizar su bienestar y tenerlo en buenas condiciones generales, basta entonces con proporcionarle buenos y nutritivos alimentos, mucho afecto, cuidados básicos y compañía para evitar que se aburra.
Cabe destacar también que estos animales de compañía desarrollan una profunda lealtad hacia sus amos y, pese a sus diminutas dimensiones corporales (miden alrededor de treinta centímetros y pesan cerca de siete kilogramos en su adultez), no dudan en defender a su entorno frente a cualquier amenaza que se presente.
Si hay niños y/o personas de edad avanzada en el hogar, la adopción de un Boston Terrier puede ser una medida que genere satisfacción y deje conformes a todos los integrantes de la familia.