02 Sep 2011

El ser humano no nace sabio. Por eso, cuando decide adoptar una mascota necesita consejos y recopilar datos que le permitan ser un amo responsable y atento con ese animal que depende de él para alimentarse y mantenerse en buenas condiciones higiénicas y de salud.

Si bien hay ocasiones en las cuales no hay que ser experto para tomar conciencia de que algo fuera de lo común le sucede a nuestro perro o gato, no está demás conocer aunque sea en líneas generales los posibles inconvenientes que pueden afectar el bienestar de un animal doméstico.

De haber elegido un ejemplar de la familia canina, por ejemplo, deberás estar al tanto de los síntomas característicos de determinadas enfermedades para poder detectarlas de forma inmediata y solucionarlas a tiempo con ayuda de un veterinario.

Para ayudarte a ampliar tus conocimientos, hoy vamos a hacer referencia a la otitis, un problema que provoca la inflamación del epitelio que funciona como revestimiento del conducto auditivo exerno.

La dolencia, que puede llevar al perro a sacudir su cabeza con frecuencia o a rascarse a menudo la zona, puede tener varios orígenes y ser provocada por parásitos, por eso los expertos suelen dividirla en varias categorías tras evaluar cada cuadro en particular.

Existe, por ejemplo, la otitis bacteriana que surge como consecuencia de otras patologías o cuerpos extraños que promueven la multiplicación de bacterias. Por lo general, para evitar este inconveniente se recomienda mantener siempre secas las orejas del animal y nunca realizar la higiene del área con hisopos (también llamados cotonetes).

De detectarse secreciones blancas y con mal olor pero no advertir en el afectado signos de dolor ni picazón, tal vez lo que aqueje al can sea la otitis micótica (generada por la presencia de hongos). En cambio, si la mascota se muestra inquieta, su cerumen es abundante y la piel está grasosa, se puede estar frente a una otitis ceruminosa.

Claro que la simple sospecha de una otitis no es suficiente para decretar la enfermedad, razón por la cual es imprescindible consultar con un profesional de confianza apenas se detecta una anomalía en la zona auditiva para que sea alguien con conocimientos precisos y experiencia el encargado de evaluar la situación y, en base a ello, recomendar el tratamiento adecuado para devolverle lo más rápido posible el bienestar al perro.