Si por estos días sientes preocupación porque tu perro tiene dificultades para defecar o directamente no logra completar el proceso, lo mejor que puedes hacer es consultar a un veterinario.

No es malo que intentes buscar en Internet información sobre las posibles causas de este inconveniente que puede tener consecuencias graves si no se revierte a tiempo, pero sí es muy peligroso que confíes en datos de la Web, compares el caso de tu mascota con los cuadros similares descriptos por otros amos y decidas en base a todo ello actuar por cuenta propia. Por más que tengas la mejor voluntad del mundo y ames a tu compañero canino, si él manifiesta síntomas que se extienden por dos o más días sólo un profesional puede salvarle la vida. Recuerda: si cualquier anormalidad relacionada a la salud del perro se detecta y trata a tiempo, las chances de obtener resultados positivos aumentan de manera considerable.

Claro que no es cuestión de llamar al veterinario apenas adviertes que tu can no expulsa sus desechos orgánicos, pero si notas que esta situación se prolonga por más de una jornada o está acompañada de otros signos no dudes en ponerte en contacto con él.

A veces, el estreñimiento se produce por los alimentos que ingiere (huesos o cualquier otro producto que atente contra la dieta equilibrada que necesita cada ejemplar), un cuadro de nerviosismo o estrés agudo y la ingesta de algunos medicamentos, pero también se han reportado casos de obstrucción intestinal por infecciones y tumores.

Como puedes advertir, son muchas las causas que pueden llevar a tu perro a no poder expulsar sus heces. Trata, pues, de ofrecerle una buena calidad de vida, rutinas sanas (paseos diarios, control de su higiene) y de prestar atención a su estado general para poder ayudarlo pronto en caso de que no pueda defecar u orinar.