El desconocimiento humano sobre ciertas cuestiones relacionadas a la salud de perros y/o gatos puede llegar a traer graves consecuencias para estas especies, razón por la cual es aconsejable informarse y prestar atención constante al comportamiento de las mascotas que conviven con uno para poder actuar con prisa y de forma adecuada ante eventuales anormalidades.

Leer este artículo, por ejemplo, es un modo de conocer con mayor profundidad a los animales ya que en los párrafos siguientes habrá datos sobre la intususcepción, uno de los tantos inconvenientes que pueden llegar a padecer los perros a lo largo de sus vidas.

Este mal que también aqueja a otras especies (entre ellas, la de los caballos) requiere tratamiento quirúrgico porque provoca que una parte del intestino del afectado se introduzca dentro de otra.

Los síntomas que genera la también llamada invaginación gastroesofágica son, entre otros, los vómitos, el dolor abdominal, la regurgitación y la disnea. Si el cuadro no se advierte a la brevedad o se demora en la atención del enfermo, los resultados suelen ser fatales.

De acuerdo a los expertos, la intususcepción es más frecuente en machos que en hembras (aunque esta apreciación no las deja a ellas al margen de este problema) y son más propensos a sufrirla los integrantes de razas grandes con tórax profundo durante sus primeros meses de vida.

Lamentablemente, la realidad demuestra que la intususcepción se desencadena de forma aguda y es tan rápido el deterioro que genera en los ejemplares que debe tratarse apenas detectada, ya que puede causar la muerte en menos de tres días.

Si tu perro comienza a evidenciar algunos de los síntomas descriptos en este artículo, no dudes en acudir a un veterinario de confianza. Tras un examen físico y después de tomar placas radiográficas, el experto estará en condiciones de informar si el can sufre de intususcepción o de algún otro trastorno.