28 Sep 2011

La filariosis es una enfermedad que se produce por un parásito conocido como filaria y que pone en grave riesgo a la población canina ya que, de no ser diagnosticada y tratada a tiempo, puede resultar mortal.

Este problema es endémico en países como España aunque todo aquel que tenga un perro a su cargo debe informarse al respecto, independientemente de su lugar de residencia, para poder tomar precauciones y minimizar así las chances de infección.

Cabe destacar que como los organismos que generan la dolencia se alojan en el corazón y las arterias de sus huéspedes, la filariosis es en ocasiones presentada como la enfermedad del gusano de corazón.

Según se desprende de las investigaciones que han realizado hasta el momento varios expertos, el responsable de transmitir la filariosis a los canes es un mosquito: una sola picadura de alguna de las 70 especies capaces de actuar como vectores es suficiente para introducir a las larvas en el torrente sanguíneo.

A partir de entonces, comienza para el animal afectado una etapa indeseable que, con el paso de los días y el desarrollo de estos parásitos, desemboca en severos daños a nivel general porque no sólo debilitan al corazón sino que provocan lesiones en los pulmones, los riñones y el hígado. Un poco de tos, cierta dificultad para respirar, hemorragias nasales, incremento del ritmo cardíaco y respiratorio y apatía son, en la mayoría de las ocasiones, los síntomas que evidencia la mascota enferma.

El cuadro e incluso los signos clínicos dependen de la edad y las condiciones del perro infectado, pero todo amo debe ser consciente que siempre que se hable de filariosis, la realidad es preocupante.

Por esa razón, apenas se adopta o adquiere un compañero canino es aconsejable consultar con un veterinario de confianza las alternativas eficaces que ofrecen el mercado y la ciencia para prevenir padecimientos como éste.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la prevención no ha existido o no resultó suficiente y nuestro amado perro ha contraido filariosis?

En primer lugar, hay que analizar cada caso en particular porque no siempre las enfermedades se presentan del mismo modo, pero se puede decir que las mayores probabilidades de éxito respecto al tratamiento de este problema se dan cuando el diagnóstico es acertado y precoz.

De haberse detectado a tiempo la infección, se podrá iniciar y completar el proceso curativo basado en la eliminación de los parásitos. En cambio, si la filariosis tardó en ser detectada o ya ha ocasionado un deterioro severo de los órganos, no siempre estará garantizada la recuperación absoluta del perro.

Como resulta evidente, se trata de una dolencia que no hay que ignorar porque es capaz de generar mucho sufrimiento en nuestra mascota. De haber dejado atrás con sus compañeros una dolorosa experiencia de filariosis canina, no olviden controlar con frecuencia el estado del animal y, si todavía están a tiempo de mantener lejos de sus vidas a estos destructivos parásitos, no duden en emplear todas las medidas necesarias para evitar la filariosis.