Una enfermedad es una alteración de la salud que afecta el bienestar de quien la padece y que, según la gravedad del cuadro, puede llegar a ver comprometida su vida.
Si bien las investigaciones han llevado a determinar que hay dolencias características de cada especie, es importante resaltar que todos los organismos vivos son susceptibles de sufrir distintos males a lo largo de su existencia.
En el caso de los perros, las patologías más frecuentes están relacionadas a factores genéticos, virus, bacterias y parásitos. Por fortuna, muchas de las enfermedades que atacan a las mascotas pueden ser prevenidas con sólo desparasitarlo y cumplir el plan de vacunación recomendado por el veterinario, aunque para reducir al máximo los riesgos es necesario además realizarle controles periódicos, mantenerlo en buenas condiciones higiénicas y proporcionarle una dieta adecuada a sus requerimientos nutricionales.
Quien haya adoptado un perro deberá saber que existen ejemplares más propensos que otros a desarrollar cierta clase de problemas, ya sea por la debilidad de su sistema inmune como por factores hereditarios.
Muchos de estos animales, por ejemplo, pueden padecer al igual que el ser humano cáncer, diabetes, epilepsia, reumatismo, gingivitis, obesidad, cardiopatías, anemia y alergias. Otros, en cambio, requieren asistencia médica por haber contraído parvovirus, toxoplasmosis, hepatitis, otitis infecciosa, rabia o leptospirosis. La brucelosis, el moquillo, la filariosis canina y la piómetra son, asimismo, otras posibles dolencias que pueden llegar a poner en riesgo la vida de un perro.
Como resulta evidente, son varias las enfermedades que atentan contra la salud de la familia canina y, como cada una de ellas tiene síntomas específicos y niveles distintos de gravedad, uno como amo no está capacitado para reconocerlas. Por ese motivo, antes de entrar en pánico o tratar de averiguar por uno mismo qué es lo que le sucede a nuestro perro cuando éste se muestra enfermo, se recomienda buscar ayuda de un veterinario para que sea él, en base a estudios concretos y a sus conocimientos profesionales, quien establezca el diagnóstico y recomiende el tratamiento adecuado.