23 mar 2012

Los nacimientos suelen ser considerados como momentos de felicidad y alegría. Eso ocurre con todas las especies y los perros no son la excepción. Cuando nuestra mascota tiene cachorros, contamos con la posibilidad de agrandar la familia, obsequiar perritos a algún amigo o hasta ofrecerlos en venta.

Si es una perra que vive en la calle la que está preñada, la situación es algo diferente, ya que es imprescindible hallar un hogar para los recién nacidos. El milagro de la vida, de todos modos, siempre genera emoción.

Lo que debemos saber es que el hecho de dar a luz también puede generar grandes problemas e, incluso, poner en riesgo a la mamá. En los primeros diez días posteriores al parto, la perra que tuvo cachorros puede exhibir síntomas de eclampsia canina, una enfermedad también conocida como hipocalcemia, tetania puerperal o, en el lenguaje coloquial, como la fiebre de la leche.

Se trata de un trastorno del metabolismo que ocurre mientras la perra amamanta a sus cachorros. Al alimentar a su descendencia con la leche materna, el animal comienza a perder calcio y otras sustancias muy importantes para su organismo.

Cuando la pérdida de calcio en sangre es abundante, la perra puede sufrir rigidez muscular, temblores y una cierta agitación. Esto generará que el can tenga, en una primera etapa de la enfermedad, problemas para caminar. Si la eclampsia canina no recibe el tratamiento adecuado de manera urgente, la perra directamente se quedará echada en el piso y sufrirá de espasmos y convulsiones, mientras la temperatura de su cuerpo se incrementará y se agravarán sus dificultades para respirar.

Esta enfermedad requiere de atención veterinaria inmediata ya que, en última instancia, puede derivar en un paro cardíaco que ocasione la muerte al animal. El tratamiento, que será determinado por el profesional, suele incluir el suministro de suero para revertir la carencia de calcio y la aplicación de algún método refrigerante (como una compresa fría sobre el cuerpo) que permita disminuir la hipertermia. El veterinario también puede decidir dar un anticonvulsivo o un medicamento miorelajante a la perra. En todos los casos, el animal debe dejar de amamantar a los cachorros, quienes tendrán que pasar a alimentarse con algún producto sustitutivo que indicará el especialista.

Ya conocemos su tratamiento pero, ¿cómo prevenir la eclampsia canina? Lo más importante es prestar atención a la alimentación de la perra durante su embarazo. Un alimento balanceado de calidad o una dieta que incluya nutrientes de distinto tipo (con carne, verduras y lácteos) pueden ayudar a que no se produzca el desequilibrio metabólico.

Las razas de menor tamaño, como el caniche toy o el pequinés, son las que tienen mayor riesgo de sufrir la eclampsia canina. Esta es una enfermedad que pone en riesgo la vida del animal, pero que puede curarse con un tratamiento rápido y eficaz. Una vez que la perra ha sufrido la tetania puerperal, se recomienda que ya no tenga más crías, ya que la enfermedad puede repetirse y con mayor intensidad.