Educación del PerroLa educación del perro es una cuestión muy valiosa, debiendo ser constante e iniciarse lo antes posible, preferentemente cuando el perro es aún cachorro. Un perro mal educado o simplemente carente de una educación básica, desembocará probablemente en un problema, ya que será un perro sin límites, rebelde, y en ocasiones, arrogante y autoritario.

Para empezar, la educación puede variar en cada raza e incluso en cada ejemplar, puesto que hay perros que por naturaleza son más dominantes y otros más sumisos, perros más inquietos que otros, y no todos poseen la misma concentración para aprender algo ni requieren el mismo tiempo.

Una de las primeras lecciones es ir al baño, el cachorro deberá comprender que hay un lugar destinado a ello, y que no puede hacer sus necesidades donde quiera. Si bien generalmente el lugar asignado es el patio, una plaza, o simplemente algún arbolito de la calle; muchos prefieren usar un diario, pues quizás no pueden sacar al animal tan seguido. También, suele utilizarse el diario para comenzar a enseñarle al perro a ir al baño, hasta que luego lo haga afuera; por lo cual una buena alternativa es colocar un poco de tierra al papel de diario para que el perro asocie con mayor facilidad el sitio donde hará sus necesidades en un futuro.

El diario destinado al animal debe estar ubicado siempre en un mismo lugar, para evitar confusiones, y cuando el cachorro orine o defeque donde no debe, hay que decirle simplemente “no” y llevarlo al que sea su baño. Luego de varias veces, el cachorro entenderá dónde es su baño, y a su vez, comenzará asociar la palabra “no” con algo malo.

En todo lo que le queramos enseñar a nuestro perro podemos utilizar un sistema de premios y castigos. Cuando nuestra mascota haga algo bien debemos darle una recompensa de comida o simplemente acariciarlo y felicitarlo por lo que ha hecho; si elegimos la comida, hay que tener cuidado con la cantidad, para no fomentar el sobrepeso en el animal. Por el contrario, cuando el perro se comporte de mala manera, debemos decirle que eso está mal, aunque nunca de manera violenta, y no acariciarlo por un rato, para no enviarle mensajes que puedan llegar a ser contradictorios. Tanto para felicitar como para castigar al perro es bueno utilizar palabras o frases simples como “si”, “no” o “muy bien”.