14 Nov 2011

El momento de bañar a las mascotas puede ser para muchos amos motivo de nerviosismo, temor y desorientación por no saber cómo encarar la tarea con firmeza o no poder dominar, por ejemplo, al perro que convive con uno. Por esa razón, a continuación citaremos algunos datos interesantes a fin de orientar y ayudar de algún modo a quienes desean mantener limpios a sus compañeros caninos pero no saben cómo hacerlo.

Antes de detallar toda la rutina, hay que aclarar que siempre está la opción de contratar los servicios de baño que ofrecen numerosas empresas especializadas en higiene de animales, aunque si uno tiene la posibilidad de asear a sus mascotas es preferible asumir el desafío para evitarles cuadros de estrés o episodios de nerviosismo desencadenados por estar en manos de desconocidos.

Quien acepta el reto de bañar a sus amados perros debe saber también que no todos los canes aceptan de buena gana el contacto con el agua, el jabón y el champú, razón por la cual hay que apelar a la paciencia y mantener firme la decisión de bañar al animal para que éste entienda la orden y se mantenga en calma.

Para que el perro no sienta temor, es aconsejable acostumbrarlo desde cachorro (a partir de aproximadamente los cuatro meses de edad) al ritual de la limpieza y enseñarle a permanecer quieto y sin agresividad mientras dura el proceso. Para lograr esto, una buena idea es generar un clima de juego tranquilo donde haya espacio para las caricias y los masajes que relajen al animal y lo inviten a permanecer sereno.

Para proteger su piel y evitar el desarrollo de bacterias que provoquen, entre otros inconvenientes, mal olor en el cuerpo del perro es fundamental que además de utilizar productos especialmente diseñados para canes (que no irriten sus ojos ni les provoque alergia) se seque al animal apenas concluye el baño.

Si es de pelo corto, la tarea será más sencilla, pero si su pelaje es largo habrá que tener más paciencia aún porque no sólo es cuestión de limpiarlo: también hay que mantenerlo libre de nudos con cepillados diarios.

Un dato más: la frecuencia de baño siempre dependerá de la actividad del animal, pero lo habitual es dejar entre tres y cuatro semanas de diferencia si se trata de una mascota que no se ha ensuciado demasiado.

Con estas referencias, tal vez el momento del baño canino pueda volverse más agradable tanto para ustedes como para sus pequeños consentidos caninos.